martes, 28 de septiembre de 2010

¿TIENE SENTIDO LA ASIGNATURA FORMACIÓN CRISTIANA EN EL CURRÍCULO ESCOLAR?

Ahora que estamos en la revisión del PCI vuelve a tener sentido el preguntarse por lo esencial en la formación de los alumnos, de nuestros jóvenes.

¿Tiene algún sentido que dentro del currículo fundamental la Formación Cristiana figure como una oferta institucional?

Yo soy de los que cree que sí, que la formación del ser humano ha de pasar por descubrir esa dimensión de apertura al Misterio que desde siempre muchos percibieron. El Misterio nos habita y nos descubre nuestro ser; habita el exterior, es decir el otro ser; habita la realidad, es la historia, la sociedad… Es la Fuerza que nos sostiene y nos abre al trabajo esperanzado de seguir en el camino de construir humanidad, de tejer estructuras personales y sociales más humanas, de regenerar nuevas energías.

Desde el inicio del proceso de humanización el ser humano experimentó ese “Algo más” y creó sistemas para relacionarse con Él, no siempre acertados, ni libres de tantas limitaciones que conlleva el ser humano. Sistematizó sus creencias, articuló ritos, escribió las experiencias de su aproximación y comprensión de lo infinito, lo trascendente, lo divino, en libros que llamó revelados.

El Misterio y la dimensión espiritual del ser humano y de la naturaleza son universales, no se puede limitar a un credo, a una iglesia, a un dogma, a unos libros sagrados; nada lo puede encerrar y cuando lo hacemos, ya estamos fuera del Misterio: erramos. ¿Quién puede detener o poseer el aire, encerrar el océano, o la música, o la belleza? En tal caso, cuando decimos que lo hacemos, estamos confundiendo esa música o esa belleza con La Música o La Belleza, con el Aire o el Océano.

¿A dónde voy con todo esto? A mi convencimiento de la necesidad de abrir a nuestros jóvenes a esa dimensión trascendente, a explicársela; a contarles que ha existido siempre, a enseñarles las manifestaciones históricas que han generado libros sagrados, ritos, valores, concepcio-nes de vida, compromiso, estructuras religiosas.

Esta forma de enseñanza de la Formación Cristiana es recoger el legado espiritual que hemos heredado y desentrañar en él sus valores; mirar el pasado sagrado de nuestros ancestros con reverencia. Pretende en primer lugar conocer. Que el conocimiento de lo espiritual tenga equilibrio con tantos otros conocimientos necesarios para la vida: tecnológico, histórico, lingüístico, matemático, etc. Y no formemos expertos e intelectuales analfabetos de lo religioso.

En segundo lugar conocer para tolerar. Si formamos personas que conocen les estamos educando para tolerar lo diferente. Ésta es una de las exigencias más importantes en una sociedad plural cultural, política y religiosa como la que vivimos.

¿Cómo podemos lograr entender al otro en su diferencia y en su riqueza propia haciendo que se sienta comprendido desde lo más hondo, desde lo más suyo? Yo creo que mucho tiene que ver con la educación en ese conocimiento y reverencia ante lo ajeno y lo propio, y eso pasa necesariamente por el conocer, aprender, estudiar esa pluralidad religiosa. En esa medida depuraremos prejuicios, descubriremos que tememos mucho más en común que aquello o que nos separa.

En tercer lugar y como objetivo final: valorar. Es necesario hacer un esfuerzo desde la educación para enseñar a valorar. No valoramos y seguimos los preceptos del neoliberalismo que lo gasta todo, lo derrocha todo y ni así somos felices con lo que tenemos.

No sé si valoramos el amanecer y los tonos fascinantes que dibuja en el cielo, los árboles en su belleza y en su silencioso trabajo para depurar nuestro aire, los gorriones en sus insistentes reclamos, los medios, la cultura a la que tenemos acceso, o las familias donde nos hacemos personas. Aprender a valorar, quizás es aprender a mirar. (“Todos los ojos miran, pocos observan, muy pocos ven”)

Si la clase de Formación Cristiana se sumará al currículo de las materias que educan para que sean cada vez más los que vean, habremos aportado lo más importante del legado de todas las religiones en lo más hondo de su esencia. Entonces les habríamos educado a estar más allá de cualquier credo, como decía el místico Arabi ya en 1165 en uno de sus poemas:

“Hasta ahora ignoraba a mi compañero si no compartía la misma creencia. Pero ahora mi corazón acoge cualquier forma: pradera de gacelas, ermita para monjes, templo para ídolos, Ka’aba para peregrinos, tablas de la Torá y Libro Santo del Corán. Sólo sigo la religión del amor”. (Fragmento de la Oda XI).

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dinero (Lucas 16,1-13)

ECLESALIA, 15/09/10.- La sociedad que conoció Jesús era muy diferente a la nuestra. Sólo las familias poderosas de Jerusalén y los grandes terratenientes de Tiberíades podían acumular monedas de oro y plata. Los campesinos apenas podían hacerse con alguna moneda de bronce o cobre, de escaso valor. Muchos vivían sin dinero, intercambiándose productos en un régimen de pura subsistencia.

En esta sociedad, Jesús habla del dinero con una frecuencia sorprendente. Sin tierras ni trabajo fijo, su vida itinerante de Profeta dedicado a la causa de Dios le permite hablar con total libertad. Por otra parte, su amor a los pobres y su pasión por la justicia de Dios lo urgen a defender siempre a los más excluidos.

Habla del dinero con un lenguaje muy personal. Lo llama espontáneamente «dinero injusto» o «riquezas injustas». Al parecer, no conoce "dinero limpio". La riqueza de aquellos poderosos es injusta porque ha sido amasada de manera injusta y porque la disfrutan sin compartirla con los pobres y hambrientos.

¿Qué pueden hacer quienes poseen estas riquezas injustas? Lucas ha conservado unas palabras curiosas de Jesús. Aunque la frase puede resultar algo oscura por su concisión, su contenido no ha de caer en el olvido. «Yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas».

Jesús viene a decir así a los ricos: "Emplead vuestra riqueza injusta en ayudar a los pobres; ganaos su amistad compartiendo con ellos vuestros bienes. Ellos serán vuestros amigos y, cuando en la hora de la muerte el dinero no os sirva ya de nada, ellos os acogerán en la casa del Padre". Dicho con otras palabras: la mejor forma de "blanquear" el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres.

Sus palabras no fueron bien acogidas. Lucas nos dice que «estaban oyendo estas cosas unos fariseos, amantes de las riquezas, y se burlaban de él». No entienden el mensaje de Jesús. No les interesa oírle hablar de dinero. A ellos sólo les preocupa conocer y cumplir fielmente la ley. La riqueza la consideran como un signo de que Dios bendice su vida.

Aunque venga reforzada por una larga tradición bíblica, esta visión de la riqueza como signo de bendición no es evangélica. Hay que decirlo en voz alta porque hay personas ricas que de manera casi espontánea piensan que su éxito económico y su prosperidad es el mejor signo de que Dios aprueba su vida.

Un seguidor de Jesús no puede hacer cualquier cosa con el dinero: hay un modo de ganar dinero, de gastarlo y de disfrutarlo que es injusto pues olvida a los más pobres. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

viernes, 27 de agosto de 2010

Mujica, la educación y la cultura

Dijo José Mujica (Presidente de Uruguay):

Ustedes saben mejor que nadie
que en el conocimiento y la cultura
no sólo hay esfuerzo sino también placer.

Dicen que la gente que trota por la rambla,
llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis
donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.

Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo.
Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender,
ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.

¡Qué bueno sería que estos manjares estuviera
a disposición de mucha gente!

Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida
que el Uruguay puede ofrecer a su gente,
hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.

No porque sea elegante sino porque es placentero.

Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que
se puede disfrutar un plato de tallarines.

¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!

Algunos pueden pensar que el mundo ideal
es un lugar repleto de shopping centers.

En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir
llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.

No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.

Digo que también podemos pensar en un país donde
la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas,
elige un auto chico en lugar de un auto grande,
elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.

Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras.
Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas.
Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la
elección de la verdadera aristocracia de la humanidad.
Es la elección de los noveleros y los frívolos.

Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar
pero también para ir a los conciertos o a los parques.

Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana
se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.

Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.

En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que
los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.

LA EDUCACION ES EL CAMINO

Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos
tiene un nombre y se llama educación.

Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.

Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.

Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.

Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.

Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.

Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.

Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.

Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.

Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.

Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.

Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.

O como los que vieron el fuego por primera vez.

Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.

Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.

Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.

Es abrumador.

Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.

Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.

Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.

Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.

Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.

Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.

Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.

Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.

No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.

Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.

Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica..

Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi trabajo es poner y sacar presidentes”

Por
Eduardo Anguita
eanguita@miradasalsur.com

La senadora santafesina Roxana Latorre que pertenecía al bloque Carlos Reutemann dijo: “no puede ser que Héctor Magnetto diga: mi trabajo es sacar y poner presidentes”, el día que no alinean su agenda y sus posiciones a las de Magnetto, la ira de Dios –como se hace llamar el CEO de Clarín– estalla en las páginas del diario y los zócalos de TN o las noticias de Radio Mitre. La senadora dijo que no apoyaría la movida del 82% móvil porque era una propuesta irresponsable. Bastó para que los medios del grupo la castigaran.

La senadora santafesina Roxana Latorre aclara que es peronista y no kirchnerista. No se fue voluntariamente del bloque de dos legisladores que compartía con su jefe, Carlos Reutemann. El corredor la expulsó hace un año y Latorre quedó en solitario. No apoyó por entonces el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Sin embargo, a la luz de lo que se conoce de Papel Prensa y de otras historias que salen a la luz, la senadora santafesina ve con buenos ojos el camino que hoy transita la comunicación. Me lo dijo días pasados en una entrevista radial. Y agregó que “no puede ser que Héctor Magnetto diga: mi trabajo es sacar y poner presidentes”. Es difícil conocer el vínculo que algunos dirigentes políticos pudieran tener –de modo directo o indirecto– con el gran hacedor. Lo cierto es que, como en el caso de Latorre, el día que no alinean su agenda y sus posiciones a las de Magnetto, la ira de Dios –como se hace llamar el CEO de Clarín– estalla en las páginas del diario y los zócalos de TN o las noticias de Radio Mitre. La senadora dijo que no apoyaría la movida del 82% móvil porque era una propuesta irresponsable. Bastó para que los medios del grupo la castigaran.
La frase que le adjudican a Magnetto es tan ingeniosa como pasada de moda. La reunión del martes pasado convertida en acontecimiento público es un gesto de impotencia y no el rugido del león jefe de la manada que advierte y atemoriza al resto de los congéneres sobre quién manda. Hasta ahora, justamente, la gran habilidad del CEO era operar en silencio y en las sombras. Magnetto jugó un papel muy activo en la salida anticipada de Raúl Alfonsín. Clarín castigó muy duro al radical que dejó el gobierno el 8 de julio de 1989, cinco meses antes de lo establecido por mandato constitucional. La asunción anticipada de Carlos Menem fue celebrada por Clarín y Magnetto en persona operó con el polifuncional Roberto Dromi, la entrega de Canal 13 por una cifra muy delgada. El romance con el riojano duró bastante pero empezó a tambalear cuando el multimedios, que venía cableando el país para dar televisión paga, quería a toda costa incorporar telefonía a su red. La negativa del menemismo a las pretensiones de Magnetto tenían nombre y apellido: Telecom y Telefónica.
Fue entonces que un equipo de sociólogos y analistas de discurso, bajo la brillante conducción de Eliseo Verón, tuvo a cargo la búsqueda de una fórmula que pudiera competir –o al menos dañar– la carrera de Menem por el segundo mandato. Cuentan que después de varias encuestas y estudios de opinión pública, los dos nombres que salían con chances eran Carlos Chacho Álvarez y José Octavio Bordón. Magnetto quiso saber quién de los dos era mejor para encabezar la fórmula y le dijeron que eso no surgía con claridad de las indagaciones. “Sería bueno que fueran a internas abiertas”, parece que sugirió el CEO. Por coincidencia divina o por habilidad operativa, en el verano de 1995, el llamado Frente Para un País Solidario celebró internas abiertas y la fórmula Bordón-Álvarez se presentó el 14 de mayo de ese año como sparring del riojano. Pocos meses después, el 28 de agosto, cuando se cumplían 50 años de la salida del primer diario Clarín, el gran ausente de la megafiesta del monopolio fue Menem. Empezaban las investigaciones sobre el contrabando de armas y la campaña lenta y persistente del monopolio contra el riojano.
Después de eso, Magnetto se ufanó de haber estado siempre en la decisión de quién sería el nuevo presidente. Incluso hasta con Néstor Kirchner, porque dicen que le dio la venia a su amigo Eduardo Duhalde para que –habiendo declinado Carlos Reutemann y José De la Sota– apostara al santacruceño. Luego llegó la candidatura de Cristina Fernández y empezaban a dividirse las aguas. Pocos reparan en la tapa de Clarín del 28 de octubre de 2007, cuando decía que “había clima de segunda vuelta”. Era el prólogo de las campañas para limar y controlar el enorme consenso logrado por el kirchnerismo que lo ponía a las puertas de contar con un poder político capaz de evitar los constantes consejos de Magnetto.
Ahora, a pocos días de celebrar los 65 años de la salida del primer ejemplar de Clarín, Magnetto puso de rodillas a varios referentes del peronismo opositor. Ahora, más que para influenciar en los próximos comicios, la foto sirve para tratar de mostrar fortaleza interna. El rugido del león puede servir para que otros leones jóvenes del grupo sepan que todavía es el tiempo del jefe de la manada. Es un beneficio demasiado módico para quien enfrentará citaciones judiciales por graves delitos, sobre todo por el papel que jugó con la apropiación de Papel Prensa.

martes, 10 de agosto de 2010

Biografía de Madre Teresa de Calcuta

MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997)


La India es uno de los estados más grandes del mundo. Posee inmensas riquezas en todo su territorio y su subsuelo, además de una de las poblaciones más numerosas del planeta. Bombay, Delhi o Calcuta son grandes centros urbanos donde unos pocos privilegiados llevan una vida fácil, rodeados de un pueblo hambriento y enfermo, en los límites de la dignidad humana, resignado con su situación por una filosofía fatalista. Allí, entre la muchedumbre, actúa sin descanso una monja menuda, vestida con su sari blanco bordeado de azul, sostenida sólo por una fe inquebrantable; es la madre Teresa de Calcuta.


Agnes Gonscha Boyaxhiu -su verdadero nombre-, nació en Skopje, en 1910, en una familia de la pequeña burguesía. Nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una antigua ciudad Albania hoy perteneciente a la República de Macedonia. Sus padres tenían pensado llamarla solamente Agnes, pero cuando vieron su cara parecida a un capullito, le agregaron Gonxha, que en albanés quiere decir capullo en flor.

En 1917 murió su padre, luego de que su socio en la empresa constructora lo dejara sin su parte. Entonces, la madre tomó las riendas de la familia y puso un negocio de ropa de encajes para así poder continuar con la educación de sus hijos.

Por los misioneros que volvían de trabajar en la India, tuvo noticia de aquel mundo de infelicidad y sufrimiento. Su sensibilidad y su fe la decidieron en seguida a elegir un camino; a los 18 años entró en la congregación del Loreto, con sede en Irlanda, que tenía un gran número de misiones.

El Deseo de Ser Monja:

Agnes y su hermana participaban de las labores de la parroquia. Sus horas libres no eran del todo habituales para una chica de su edad: los pasaba en la biblioteca de la Iglesia del Sagrado Corazón.

A los 12 años sintió el deseo de convertirse en monja. Lo consultó con su madre, y ella le aconsejó que no forzara ese sentimiento. Pasó largas horas rezando en la iglesia junto a su mamá, en busca de una respuesta.

Entonces escuchó los relatos del Padre Jambrenkovic, quien le contó las aventuras de los misioneros yugoslavos que viajaban a la India. Quedó fascinada con las historias y deseó fervientemente ser una de ellos. Inexorablemente comprendió su verdadera vocación: Al cumplir los 18 años pidió ingresar en la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en la India.

Antes tuvo que pasar dos meses en la Abadía de Loreto en Irlanda aprendiendo el idioma inglés, ya que por aquel entonces, la India era una colonia inglesa.

En 1929 inicia su viaje hacia India, llegando a Calcuta en enero.

En la India:

En noviembre de 1928, partió hacia el Noviciado en Darjeeling, uno de los centros culturales británicos más importantes de la India. Al convento asistían, para tomar clases con las monjas, los niños ingleses y los hijos de las familias indias adineradas. Pero a Agnes, eso no le bastaba y también les daba clases a los chicos humildes de Darjeeling. Paralelamente se dedicó a aprender dos idiomas locales: el bengalí y el hindi. Allí permaneció 20 años, al cabo de los cuales abandonó el colegio, porque quería dedicarse a los pobres que estaban fuera de aquel oasis de tranquilidad y bienestar.

Toma el nombre de "Teresa" en 1931 como homenaje a una monja francesa, Thérèse Martin, que fue canonizada en 1927 con el título de Santa Thérèse de Lisieux.

Maria Teresa y Su Acción en las Calles de Calcuta:

Al observar la muerte en las calles, la Madre Teresa no lo dudó y decidió salir del convento a recorrer la ciudad. Pidió permiso a las autoridades eclesiásticas pero se lo negaron. Los asustaba la idea de que una monja europea anduviera por las calles en una época de grandes disturbios sociales, políticos y religiosos. Para prevenirlo, la alejaron, enviándola a Asansol.

Pero Teresa siguió insistiendo, y ante la obstinación, el Arzobispo de Calcuta le puso como condición para salir por las calles que dejara de ser monja para convertirse en una laica. No se dio por vencida y elevó su pedido al Vaticano. Finalmente, en julio de 1948, recibió la autorización desde Roma, para recorrer las calles de Calcuta, sin perder su condición de monja.

Con solo cinco rupias, la hermana Teresa deja el convento. Tiene 38 años de edad. Copia el atuendo que usan las personas de los arrabales y comienza a usar un zari blanco con bordes azules. Primero toma un corto curso de medicina en una misión médica en Patna, India. De vuelta en Calcuta, renta una cabaña en un barrio marginal y comienza a enseñar a los niños pobres. Empieza a correr rápidamente la voz, aunque ella no tenga realmente un plan. La gente le ayuda, le regala una silla y un armario. Teresa baña a los niños a los cuales enseña y luego también baña a los enfermos además de brindarles cuidados.

En 1950, empieza a ayudar a las personas enfermas de lepra. Funda una orden religiosa femenina llamada las "Misioneras de la Caridad". Trece años más tarde funda la orden masculina "Hermanos Misioneros de la Caridad" junto a fray Joseph Langford.

Salió a caminar por el suburbio de Motijhil infestado por la basura y las cloacas desbordantes. Se sentó en la calle y empezó a dibujar en la tierra con un palo. Unos niños se acercaron curiosos al ver una monja vestida con ropa india que dibujaba en el suelo. Enseguida dio una breve clase y compartió la comida con los pequeños.

Así durante una semana, hasta que un cura le obsequió cien rupias para que creara una escuela. A los 2 meses se sumaron 56 alumnos y la gente del barrio comenzó a obsequiarle muebles, útiles y medicamentos en señal de agradecimiento.

Decidió ir más allá y se internó en un barrio mucho más pobre llamado Tijalba. Nadie se había atrevido a ir allá. Las calles estaban pobladas de leprosos, abandonados por sus propias familias. Teresa salió a pedir ayuda a las parroquias. En unas pocas la ayudaron. En la mayoría la humillaban y la insultaban. La llamaban "La monja de los callejones" y se reían de esa mujer que prefería rodearse de leprosos antes que estar con la gente poderosa.

Pero los voluntarios crecían y junto a Teresa recorrían las calles recogiendo a los leprosos, tuberculosos o borrachos. Constantemente veía la muerte en las calles por lo que fue creciendo en ella la idea de crear un lugar para que los moribundos pudieran partir en paz .

Su petición causó sorpresa, hicieron falta muchos permisos y autorizaciones. Por fin, llegó el sí desde Roma y ese mismo día sor Teresa dejó el convento para confundirse con la multitud que amaba.

Consiguió dos grandes barracones, cerca del templo de la diosa Kali. El primer día acogió a dos niños, que pronto se convirtieron en cientos y con ello aumentaron las necesidades de espacio y de medios económicos. La madre Teresa llamó a todas las puertas para reclamar con amabilidad y firmeza todo tipo de ayudas. Su mirada penetrante, la dulzura de su sonrisa y su rostro, prematuramente surcado de arrugas, se hicieron en poco tiempo famosos en todo el mundo.

La madre Teresa no se quedó sola: existen centros de asistencia para los más pobres por todo el Tercer Mundo... y también en los barrios más deprimidos de los países más ricos, ayudando a los afectados de SIDA. Fue galardonada con el premio Nobel de la paz en 1979.

A partir de 1990 le empezó a fallar el corazón, entonces le pusieron un marcapasos que la volvió a levantar y la hizo trabajar más fuerte que nunca. El papa Juan Pablo II llegó a pedirle personalmente que no trabajara tanto, pero ella no le hizo caso.

En 1974, Pablo VI la visitó personalmente a la India y, doce años más tarde recibió a Juan Pablo II quien incluyó en el programa del viaje una visita a la "Nirmal Hidray", la "Casa del Corazón Puro" fundada por la religiosa, más conocida en Calcuta como "la Casa del Moribundo", abierta a personas de todas las religiones sin excepción.

En sus últimos años, su precario estado de salud no le impidió trabajar a favor de los más necesitados hasta las últimas fuerzas, a tal punto que Juan Pablo II le solicitó que disminuyera su ritmo de trabajo para no forzar a tal punto su organismo.

La Madre Teresa de Calcuta falleció el viernes 5 de setiembre de 1997 víctima de un paro cardíaco. Miles de personas de todo el mundo se congregaron forman largas filas en la Iglesia de Santo Tomás para despedirse de la Madre Teresa, quien es considerada una de las personalidades más influyentes del siglo XX.

Permanecerá para siempre como símbolo del amor a los mas pobres y desasistidos. Falleció en Septiembre de 1997 a los 87 años de edad.

jueves, 5 de agosto de 2010

TE COMPARTO MI ESPERANZA

Te comparto mi esperanza de esperar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

Ofrecer siempre las manos abiertas y no cerradas,
saber entregar amor a través de la mirada.

Aprender a dar la vida, compartir la espera larga,
al lado de los que sufren hacer la fe solidaria.

Soñar con las utopías, vivir para realizarlas,
luchando por los ideales, y la justicia sumarla.

Saber caminar con otros en lucha comunitaria, para que
todos los hombres vivan una vida más humana.

Vivir para los demás, como nos mostró Jesús,
hasta entregarnos su vida en lo alto de una cruz.

Vivir mirando las cosas con la mirada de Dios,
para hacer un mundo nuevo de Justicia, Paz y Amor.

No creas que será fácil caminar este camino pero
las crisis ayudan a ir descubriendo el sentido.

La verdad que hay en las cosas es un tesoro escondido,
quien equivoca la senda, tal vez su vida ha perdido.

El Evangelio te muestra como no errar el camino,
de veras, vale la pena a Jesucristo seguirlo.

Te comparto mi esperanza de empezar cada momento
con la misma fuerza y ganas de la primera mañana.

jueves, 22 de julio de 2010

Carta del P. Víctor Acha

Gente: Les comparto esta carta de un gran catequista, que expresa muchas cosas que pienso y siento hoy también. No les pido que piensen igual, simplemente que sepamos asumir la diversidad y la lucha por la igualdad del Reino Un abrazo, Santi


Carta de nuestro párroco Victor Acha

Queridos amigos y amigas de La Cripta:

Hace poco más de un mes, cuando comenzó esta insólita experiencia de confrontación dentro de nuestra Iglesia de Córdoba a propósito de la posibilidad de modificar una ley de la nación, manifesté en una homilía mi parecer al respecto y lo hice público también.

Acaba de concluir el debate respecto a esta ley con la aprobación de un nuevo instrumento legal para Argentina. Pero lo que no ha concluido es la situación interna que vive nuestra Iglesia y que excede los límites de Córdoba, porque se enmarca en una realidad que padece toda la Iglesia. La realidad de numerosas manifestaciones que la presentan con mensajes anacrónicos y actitudes que creíamos definitivamente superadas.

Así hemos tenido que asistir a un conflicto entre el Arzobispo de Córdoba y algunos sacerdotes, entre los cuales me encuentro, y con una situación grave en el caso del Padre Nicolás Alessio.

Si ampliamos la mirada descubrimos que estas situaciones de censuras, de condenas, de amenazas, de exclusiones de los que se atreven a pensar y opinar, tocan a la Iglesia católica en todo el mundo.

¿Saben ustedes que hay más de 300 entre teólogos, biblistas, moralistas, muchos de ellos de renombre internacional y de solvencia en sus especialidades, sacerdotes y también laicos, que han sido censurados por organismos del Vaticano? Por lo general el procedimiento ha consistido en encomendar al Obispo del sospechado que exija retractación de determinadas manifestaciones y/o escritos, para luego aplicar sanciones e imponer silencio.

Soy habitualmente prudente al manifestarme públicamente, pero ante estos hechos cualquier silencio puede ser complicidad.

Lo que ha sucedido en estos días ante la propuesta de modificación de la ley de matrimonio civil y que ha motivado expresiones y manifestaciones públicas diversas, hacia adentro de la Iglesia ha significado la aparición de mensajes y acciones alarmantes, como las manifestaciones increíbles del Cardenal Bergoglio en Bs.As., anunciando castigos de Dios, una guerra santa y la presencia del demonio.

Una vez más, como sucedió en otros tiempos y a propósito de cuestiones que comprometían el modo de pensar y actuar de la Iglesia como organismo oficial, se ha acudido a la convocatoria masiva en las calles y como en otros tiempos también, utilizando a adolescentes de escuelas católicas que escasamente entienden de que se trata.

El tema de la modificación de la ley ya ha concluido, y ahora el Estado ejercerá su poder de legislar asegurando la igualdad de derechos y deberes de un sector de la sociedad, lo cual es afianzar los derecho de todos especialmente de las minorías. Desde esta novedad habrá que continuar reivindicando otros derechos en razón de la debida justicia.

Pero la realidad de la Iglesia que he insinuado permanece. Y ante esto no podemos ser indiferentes.

Desde distintos sectores, tanto en el decir de pensadores e intelectuales, como en los comentarios callejeros, se señala que la Iglesia ha vuelto a los mecanismos de la Inquisición; que no se sitúa en la actualidad; que pretende un lugar en la sociedad propio de la cristiandad; que hoy dice defender la vida y el derecho de menores, pero silencia el actuar de sacerdotes y religiosos pederastas; que se niega estos derechos a los homosexuales, pero durante la dictadura militar la jerarquía o bien calló, o miró para otro lado, o toleró que muchos fueran cómplices de aquel genocidio.

Ustedes y yo nos reconocemos Iglesia y en esta condición intentamos ser fieles al Evangelio de Jesús, por eso duelen estas verdades y no porque se las diga, sino porque esto que se dice, sucede “en casa”.

Yo viví mi período de formación, y habrá sido la experiencia de muchos de ustedes, mientras se celebraba el Concilio Vaticano II y me ordené en una Iglesia que había dado ante el mundo un signo evidente y claro de buscar caminos nuevos para anunciar el Evangelio y convocar a la fe; en una Iglesia que proclamó que las angustias y esperanzas de la humanidad eran suyas; que reformó la liturgia; que dio mayores impulsos al estudio, la investigación y la lectura masiva de la Biblia; que declaró y le creímos los de dentro y los de fuera, que ella quería y podía ser “luz del mundo” en fidelidad a Jesús.

Una Iglesia de la cual ese Concilio era una instancia de apertura, y un llamado a prolongarse, a enriquecerse y aún a superarse porque la vida y la fe son dinámicas.

Es la Iglesia que comenzó a reconciliarse con la modernidad y a incorporar en sus búsquedas, en sus mensajes y en sus acciones, el lenguaje y los contenidos de un nuevo modo de plantear la vida y la convivencia social, lo que por entonces se llamaba una adveniente nueva cultura universal.

Esa nueva cultura, la sociedad nueva de la que ella es expresión y cauce, la nueva época de la humanidad que ya es una realidad, nos reclaman un modo de presencia en el mundo, y unas actitudes como comunidad creyente, que asume que ya no es rectora y árbitro de la humanidad, sino compañera y servidora de todos.

Por este motivo la Iglesia no podía en el caso que nos ocupa, ni podrá mas, decirle al conjunto de la sociedad cuáles leyes y cómo debe aprobar. A cualquier comunidad religiosa le asiste el derecho y tiene la libertad de instruir a sus fieles en los criterios que considera acordes con sus principios y opciones, pero ningún credo, puede pretender imponer lo propio al conjunto social.

Hoy parece que aquella Iglesia soñada y concretada hace casi 50 años ya no está. Ha dado lugar a esta otra Iglesia de los miedos, de los integrismos y conservadurismos estériles, de la vuelta a los contenidos y a los símbolos de la cristiandad que terminó, de los métodos de control y manipulación que fueron propios de la peor época de la historia humana y la experiencia cristiana. La Iglesia no más del servicio, sino nuevamente del poder para dominar.

Ante esto me pregunto ¿la comunión a la que estamos llamados se construye con imposiciones de la autoridad? ¿si alguien manifiesta un pensamiento que no es compartido por quien tiene autoridad o por muchos otros, el camino es obligarlo a la retractación? ¿vamos a avanzar en la adecuación histórica de nuestros dogmas, imponiendo la aceptación de lo ya establecido sin buscar el discernimiento, la investigación y la formulación de nuevos modos de presentar el Mensaje de siempre? ¿en una cuestión como la que originó este conflicto se puede exigir alinearnos en una postura única y uniforme? ¿no se ha pensado el enorme servicio que prestamos a la misma Iglesia quienes nos atrevemos a investigar, a pensar y a proponer modos adecuados de entrar en diálogo con nuevas situaciones sociales?

Y en el caso de que alguien yerre en el camino ¿los métodos de persuasión pueden estar reñidos con la caridad o prescindir del diálogo?

En las situaciones que se dieron en nuestra arquidiócesis no fuimos invitados al diálogo sino a retractarnos de lo que pensamos y dijimos. Los sacerdotes hemos prometido obediencia al obispo en nuestra ordenación. Los años que llevamos en el ministerio, lo que hemos entregado de nuestras vidas en este servicio, lo que hemos compartido, padecido y gozado trabajando en la arqudiócesis, lo que hemos brindado con alegría y disponibilidad de nuestro estudio, reflexión y dedicación, a la Iglesia local y a muchos otros ámbitos, lo que aún estamos dispuestos a dar de nosotros mismos para el bien común, todo esto es el testimonio de nuestra obediencia.

Pero no se nos puede pedir una obediencia que nos obligue a renunciar a lo que en conciencia y siempre en búsqueda de fidelidad al Evangelio, hemos entendido y construido.

Mucho queda por decir en cuanto a la concepción del Matrimonio, al trabajo con y para la Familia, a la aceptación de la Homosexualidad como una condición de un importante número de personas, a sus derechos y deberes y a su capacidad para la Adopción. Pero detrás de esas realidades subyacen otras cuestiones que en realidad son el motivo de las posturas cerradas: me refiero a la cuestión de una concepción del poder, de la sexualidad el deseo y el placer humanos, del valor y lugar de la mujer en la sociedad, de la libertad y sus exigencias. Son temas que junto a muchos otros merecen dedicación, investigación y elaboración de propuestas que se condigan con la realidad de esta humanidad del siglo XXI.

¿Es que tan poco claro fue Jesús cuando se puso en el lugar de los pobres, de las víctimas, de los marginados de su tiempo? ¿Es tan difícil comprender que actualizar su Mensaje es actualizar su praxis que consistirá en estar con las minorías desposeídas, con los hambreados por el capitalismo inhumano, con los abandonados ya sea por el sistema o por las instituciones, con las víctimas de las discriminaciones de hoy?

El Mensaje del Evangelio nos da una orientación para construir nuestra fe y nuestra experiencia de creyentes; es una luz que nos permite ver por dónde nos abrimos camino para transitar la historia; pero no es un elenco de normas a cumplir, ni un tratado científico, ni se lo puede tomar como un recetario para encontrar respuesta a los desafíos que debemos afrontar en la vida. El Mensaje del Evangelio es único, pero se lee en cada momento de la historia descubriendo matices nuevos que permiten iluminar las cambiantes situaciones de la humanidad. Cualquier intento de utilizarlo para respaldar construcciones culturales o epocales lo convertirá en un mero argumento.

Trabajemos todos para que el Evangelio sea luz, que brille para iluminar la gran casa de la humanidad.

Padre Victor Saulo Acha

17-18 de julio de 2010
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